Este 2020 los organismos internacionales y de gobierno nos invitan a celebrar el Día de las Infancias acentuando así las diversas formas de vivir la niñez. La infancia es heterogénea y niños y niñas precisan que les brindemos una mirada generosa entendiendo que no hay un único modo de transitarla. Miradas y tiempos de, simplemente, estar juntos y practicar el abrazo y la ternura. Tiempo sin rutinas y sin agenda apretada.

La infancia es un tiempo de construcción y un tiempo para soñar. ¿Qué recuerdos tendrán las niñas y los niños de su infancia? Cuándo crezcan, cómo nos recordarán? Recordarán la mochila que traían papá o mamá con los útiles escolares? Sentirán aquella alegría de jugar en el trabajo de papá? O acaso había algo más lindo que dar vueltas en la silla del escritorio de mamá? Jugar a las escondidas entre los estantes de aquella biblioteca con tanta historia, correr carreras en los pasillos, espiar con intriga a la momia del museo, dibujar en los pizarrones de un aula vacía de fin de semana … Quizás descubran, de grandes, que la mochila no traía sólo fibras y cuadernos sino también futuro y cuidados.

Si, como alguien dijo, la infancia es la patria que compartimos todos, como trabajadores tenemos experiencias y vivencias que nos hacen comunidad. En un tiempo y espacio en común, con orgullo e identidad nodocente, construimos familias e infancias únicas e irrepetibles; así, como los niños y niñas que son únicos y merecen soñar, jugar y ser felices. Merecen ser respetados en sus elecciones y sus deseos. Nunca lo olvidemos.

¡Feliz día de las infancias!

Agradecemos la colaboración en la narrativa de la Compañera Ps. Viviana Roldán (Fac. Ciencias Médicas) y en lo ilustrativo del Compañero Diego Ceballos (Fac. de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura).

 

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